Sin embargo; no pude resistir la tentación de nuevamente comprar una novela que aunque se basa en las peripecias y vivencias de una jovencita de 15 años, en el argumento del libro, no existía indicio alguno de poseer el carácter antes mencionado. Muy por el contrario, el libro se encuentra ligado y relacionado a uno de los problemas sociales quizás más graves que existe en nuestra sociedad y que aqueja a sus jóvenes habitantes. Hablo del alcoholismo y la drogadicción.
Esta característica, su anónimo autor y su hipnotizante portada fueron las razones de que decida ubicar a "Pregúntale a Alicia" en el puesto n° 33 de mi larga lista de libros por leerse en este año.

Antes de continuar, deseo hacer una acotación en este momento y es que si de algo debo quejarme con las editoriales de las novelas, o de cualquiera fuera la persona o empresa que tiene la osadía de colocar un argumento no acorde a la esencia de la novela, es precisamente eso: mentir descaradamente a las personas que ingenuamente se dejan encantar y endulzar por la magia de dichas palabras que sintetizan una novela para que luego de ser leídos, representen verdaderos fracasos en inversión.
