¿Como es posible que me autoproclame una ávida lectora de novelas, sin haber mis manos tocado uno de los ejemplares del supuestamente máximo representante de la Literatura autóctona ante los ojos del mundo?
Hace tres días lo hice, fue un regalo de mi padre por mi cumpleaños número 18 y hoy finalizado prometo a mis lectores que el próximo año con la reincersión de Desafío Literario a el mundo de la Literatura, tendré leído todo el repertorio de su autor; si es que el tiempo y mi bolsillo la mayor parte del tiempo vacío, me lo permite.
"El Sueño del Celta" es el libro n° 46 de mi Desafío Literario y es la novela que ha destruído radicalemente las ideas preestablecidas y los paradigmas y esteriotipos que yo le adjudicaba a un novelista de tal brillantez en el mundo culto de las Letras como el arequipeño Mario Vargas Llosa.
La historia del irlandés Roger Casement, enjuiciado en el año de 1916 por traición a la patria ha conmovido hasta el más rígido de mis huesos y músculos. Nunca creo recordar, haber leído una novela que retrate de forma tan precisa y tan detallista las peripecias y el transcurrir de los días de un ser humano que dedicó prácticamente las 24 horas, de los 7 días, de las 4 semanas, de los 12 meses del año ha defender los derechos humanos de hombres y mujeres nativos y negros de la Amazonía y del Congo respectivamente.
