lunes, 2 de mayo de 2011

DESCANSA EN PAZ MAESTRO

Día Ciento Catorce. No, no estoy muerta amigos, simplemente estoy estudiando y trabajando como no se lo imaginan. Desafío Literario no esta extinto aún, no me he rendido todavía y no voy a permitirlo, eso lo tengo seguro. Seguiré hasta terminar.

Ustedes no se imaginan cuánto quiero decir por una vez en mi vida: Lo logré sin rendirme. Esta es una meta personal con un significado emocional más grande de lo que aparenta. ser. Es por eso, que no permitiré que esta pequeña meta impuesta se me desmorone.

Cambiando un poco el tema, otra de las razones de porque he estado ausente ha sido mi larga multa "literaria". Hoy cumplí la sanción que la Biblioteca de mi Universidad me impuso por no haber entregado sus libros a tiempo. Y ya cumplida esta penalización vuelvo a lo de siempre con la misma motivación y optimismo que ahora esta empezando a caracterizarme.

Sin embargo; no todo es felicidad en esta nota. Recientemente me enteré que uno de los grandes de la Literatura Latinoamericana se nos fue. Hablo del fantástico argentino Ernesto Sábato. En la madrugada del 1 de Mayo un deteriorado Ernesto dejó este terrenal mundo debido a una complicación pulmonar.

Quien no ha leído "El Túnel" (7º libro de mi desafío) no tiene derecho a decir que es amante de La Literatura, pues si no me dejan mentirles, Juan Pablo Castel, protagonista de dicha novela es sin lugar a dudas uno de los mejores personajes que he tenido el placer de analizar y leer en mucho tiempo.

Sábato no solo fue admirado por su trilogía novelística que lo llevo a la cumbre de la fama y el éxito. Trilogía conformada por "Sobre héroes y tumbas" (1961), "Abaddón el Exterminador" (1974) y el infaltable "El Túnel" (1948), sino que fue admirado también por su incansable lucha en favor de los derechos humanos.

Una frase de Sábato que se me quedó grabada en la mente y el corazón de por vida es la siguiente. Con solo leerla pueden darse cuenta de cuán maravilloso este argentino fue y cuán poderoso su mensaje podía llegar a ser:

"Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. Caer en la resignación es suicidarse de por vida. Los tiempos actuales son una invitación permanente a la actuación. Hoy, quizás como ayer y tal vez como mañana, debemos rebelarnos ante la siembra de injusticias que ahogan al mundo; sublevarnos ante los sembradores del terror; negarnos a tomar el camino de la violencia; levantarnos tras cualquier caída; alzarnos con la bandera del diálogo y anunciar que es posible la paz, porque la paz realmente la injertan las personas, no las estructuras de poder. En los pequeños gestos humanos que brotan de la vida es donde nace la armonía. Por eso, detrás de cada acción humanitaria florece la ansiada concordia que todos requerimos como el pan con el que nos alimentamos".

Un hombre que sin duda alguna, merece respeto por sus compatriotas y por sus seguidores, dónde yo me incluyo.

Descansa en paz maestro. Dios te tenga en su gloria.

RIP Ernesto Sábato.

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